Entre Junín y San Martín de los Andes, un viñedo de una hectárea desafía la dura climatología de la cordillera neuquina. Iniciado en 2004 como un experimento, el proyecto “Viñedos de la Estancia Chimehuin” ha evolucionado hacia la producción de seis variedades de uvas, seleccionadas por su adaptación al entorno. Clara Rubio, ingeniera agrónoma y administradora desde 2012, destaca el enfoque orgánico y sostenible del viñedo, convirtiéndose en el primero certificado en la región. A pesar de las heladas constantes, el viñedo busca resaltar la identidad del lugar, centrando sus esfuerzos en la calidad de sus vinos, a partir de una cuidadosa selección de variedades y prácticas ambientales responsables.
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