Saúl Pérez Zibana, un luthier de 40 años, se dedica a construir y restaurar instrumentos de cuerda pulsada en su taller cerca de China Muerta. Desde hace 12 años, combina su pasión por la música con su oficio, fabricando charangos, ronrocos y guitarras. Recientemente, obtuvo un crédito del Gobierno Provincial a través del programa Neuquén Financia, lo que le ha permitido adquirir nuevas herramientas y materiales.
Saúl, quien también imparte talleres de luthería en el Centro Cultural del Oeste, resalta la importancia de la madera en su trabajo, seleccionando cuidadosamente cada tipo para obtener el mejor sonido. Su labor es parte de un esfuerzo más amplio del gobierno local, que ha destinado fondos para apoyar a emprendedores culturales en la región.