Magdalena Ñanco, artesana de la comunidad Atreuco, ha heredado el arte del hilado desde su infancia, transmitido por su madre y abuela. Orgullosa de sus raíces mapuches, describe su proceso como un ritual que comienza con el hilado de la lana, seguido del teñido con colores naturales extraídos de plantas. Magdalena destaca la importancia del telar, no solo como técnica, sino como una parte esencial de su identidad. Además de enseñar a su hija, comparte su conocimiento con quienes desean aprender. A través de Artesanías Neuquinas, busca que su arte tenga una mayor difusión y invita a todos a conocer su comunidad.
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