En el norte neuquino, el manantial de Bella Vista marca un enfoque local y sostenible en la producción de truchas en Piedras Meonas. Este criadero destaca por su agua de temperatura constante, lo que mejora la calidad del producto. Luis Brea, su responsable, enfatiza la importancia de cultivar con paciencia y respeto hacia el entorno.
Los platos elaborados con estas truchas llegan a las cocinas de la zona, donde chefs como Nicolás Ruiz Díaz, de la Hostería de Manzano Amargo, resaltan la conexión con el territorio. Aquí, la gastronomía va más allá de la comida; es una forma de contar historias y fortalecer la identidad local. Este ciclo de producción y consumo local promueve un futuro sostenible, donde cada bocado refleja la riqueza del lugar.
