En el corazón de Neuquén, entre Portada Covunco y Las Lajas, se encuentra una singular roca conocida como “La Piedra Redonda”. Con 2 metros de alto y 6 de circunferencia, su aspecto recuerda a un fragmento lunar, erosionado por los vientos patagónicos a lo largo de millones de años. Don Blas Ortiz, quien la ha cuidado por más de 60 años, desea que más personas la conozcan. Aunque está escondida entre la vegetación, accesible tras un breve recorrido a pie, su belleza promete atraer a los amantes de la naturaleza y el turismo cultural, convirtiéndola en un nuevo destino en la región.