El clima en Neuquén refleja un aumento significativo de temperaturas, escasez de agua y eventos extremos, un fenómeno vinculado tanto al verano como al cambio climático. Recientemente, la región experimentó temperaturas elevadas y tormentas dispersas, mientras el riesgo de incendios llevó a implementar medidas preventivas, incluyendo la prohibición de hacer fuego.

Desde 2011, se ha observado un calentamiento en la provincia, con más noches sin frescura y un incremento en días extremadamente calurosos. Además, la disminución de precipitaciones y el cambio en los patrones de nieve afectan el caudal de ríos. Esto, sumado a las olas de calor, genera impactos en la salud y en la economía local. La ciudadanía debe actuar responsablemente en el uso del agua y seguir recomendaciones de cuidado ante el calor.