Desde Junín de los Andes, Eliana Tropan transforma lana en piezas artesanales que llevan la esencia de Neuquén a diversos rincones del país. Aprendió a tejer desde pequeña, un arte que heredó de su abuela y que se convirtió en su medio de vida tras la muerte de su madre. Hoy, el tejido es su única fuente de ingresos y una forma de expresar su identidad.

Su destreza ha sido reconocida en exposiciones, incluyendo premios en la Exposición Rural de Palermo, lo que refuerza su compromiso con este oficio. Además, recibió un reciente reconocimiento del Gobierno provincial, impulsándola a seguir perfeccionándose. Cada pieza es única, fruto de un cuidadoso proceso que abarca desde la compra de lana hasta el tejido final, reflejando su estilo personal. A través de su trabajo, Eliana también comparte su conocimiento con sus hijas, manteniendo vivas las tradiciones familiares.