La primera planta de pellets de Neuquén fue inaugurada en el aserradero de Corfone en Junín de los Andes, con una inversión de 3,8 millones de dólares. Este proyecto permite aprovechar los residuos de la producción maderera para crear un combustible ecológico destinado a la calefacción, ayudando a prevenir incendios forestales. La planta, equipada con tecnología italiana, tiene una capacidad de producción de dos toneladas por hora, alcanzando unas 6,000 toneladas al año. Esto representa una alternativa energética para localidades sin acceso a gas natural, impulsando el desarrollo sustentable en la región y valorando los recursos locales.