En Charra Ruca, cerca de Huinganco, Reinerio Villanueva gestiona el criadero de truchas Las Piedritas. Con más de 20 años de experiencia, su emprendimiento combina producción, gastronomía y turismo, ofreciendo truchas frescas que van directamente del criadero al plato. A pesar de desafíos como tormentas y la pandemia, ha mantenido un enfoque en la calidad, limitando su producción a 3,000 truchas para asegurar un equilibrio con el entorno.

Las truchas, alimentadas con agua de montaña, requieren entre 18 meses y dos años para crecer. Su especialidad, trucha despinada con crema de roquefort, atrae a turistas cada verano. Reinerio también recibe apoyo del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén, fortaleciendo la producción local y generando empleo. Con ideas futuras de elaborar trucha ahumada, su historia resalta la importancia de los pequeños emprendimientos en el desarrollo de la región.